La intervención ha de considerar el valor patrimonial de este conjunto de indudables valores históricos y artísticos, atendiendo a su especial catalogación urbanística. Se ha de respetar el edificio enfatizando las características de esta construcción industrial de principios del siglo XX, mas ofreciendo una relectura de estos valores que supere la tradicional mirada “taxidermista” que suele caracterizar a estas actuaciones, “se mira pero no se toca”, un respeto excesivo que condiciona y limita actuaciones integrales que permitan poner en juego nuevas posibilidades para que lo “viejo” se convierta en nuevo, no mediante un lifting exterior, sino mediante una “regeneración” de sus órganos vitales.
Los espacios para las exposiciones de Intermediæ Prado han de ser flexibles y cambiantes, con capacidad de reflejar las reflexiones de Intermediæ Matadero así como del público. Por ello buscamos espacios indefinidos, dinámicos, inacabados, intersticiales, ilimitados… impredecibles. Sólo aquellos elementos con un uso permanente, o los lógicos de servicio (almacenes, aseos, dirección, instalaciones, comunicaciones verticales) se proyectarán como espacios concretos con funciones predeterminadas.